Sobre la presente exposición “Revelaciones” 20/20 (fin de un ciclo).
13 de Mayo 2020/ Enrico Diaz Bernuy.
Acerca de los
colores de la humanidad en tiempos actuales y en qué destino descansa la
honestidad de lo que percibo. De esta forma, pretendo también revelar sobre
estos tiempos de nuestra realidad social. Cómo nos llevamos con nuestros
familiares y cuántos amigos nos quedan… y ya no sólo hablo del mundo
imaginario, sino de “hechos”. Como la dureza del oxígeno y su áspera textura
que no sé, en qué momento se ha metamorfoseado. Al fin y al cabo, estar en esta
circunstancia ha retratado el colapso global no sólo en términos económicos
sino como yo lo llamo “la sociedad del autoengaño” ha mostrado su verdadero
rostro. Momentos en nuestra historia donde se nos ha revelado de distintas
formas cuál es nuestro lugar…, a donde pertenecemos o mejor dicho, que somos propiedad
de alguien, y ese mismo alguien señala las directrices de nuestras rutas y las
oportunidades que cada uno posee. Nos han llamado ganado, “reducción al ganado”
y es parte de eso lo que mi narrativa visual expresa. Por lo cual, ya no he
pretendido pintar a personas, sino al planeta como si lo viera detrás de
distintos lentes. Así como cuando vas a una óptica y te ponen lentes de
distintas medidas, de esa misma forma he realizado una colección pictórica del
planeta, con distintas texturas y elementos que intervienen.
Revelaciones 20/20 (fin de un ciclo). No es más que un aproximamiento a las conflagraciones internas dentro del planeta tierra. Cavidades retorcidas como la ruta de una oruga tenebrista que perfora el planeta… Y que el decreto o mandamiento mundial de la llamada pandemia Covid 19 es quizás la técnica más efectiva para decirnos quienes somos, a quienes pertenecemos y qué es lo que se nos viene. Por ello, cuando retrato al planeta con perforaciones y las repercusiones de esta realidad. Probablemente no nos dejan en el mejor de los lugares como sociedad o lo empobrecida que se encuentra nuestra supuesta civilización que navega encima de estas perforaciones tipo oruga, o como lo llamé en el cuadro “planeta queso gruyer” es exactamente lo que mi intuición y fuentes externas he concebido pensar para ponerlo en el lienzo con la soltura que mi pincel navega. De modo similar con el pequeño tractor que participa en el cuadro como en extensión iconológica fuera algo que arrasa sobre la superficie del planeta. También señalar que mi distanciamiento frente a los motivos pictóricos actuales como la banalidad de pintar rostros con mascarillas, al fin y al cabo cada uno percibe solo lo que sus ojos pueden ver, y así va la humanidad…
Entonces continuando con la presente muestra,
Revelaciones 20 / 20. Intenté pintar un huracán de fuerzas electromagnéticas
con pinceladas tenebristas que parecen estallidos de perdigones o bombazos al
estilo dripping y con fuertes presiones sobre la propia superficie del cuadro.
De la misma forma que los niños de la época pre escolar dan sugerentes
movimientos a las formas sobre el papel, (usando las palmas de mis manos).
También está el caso del cuadro que retrata a un yate encima del planeta como
muestra de la desigualdad, pero como muestra que hay alguien que está encima
del planeta o la llamada celebrada frase: la cima del mundo. El yate que
incorporé en el cuadro, no pertenece a la obra, es un agente externo. Como si
un agente externo a nuestra humanidad nos mira… En esta muestra de mis cuadros,
incorporé “artículos intervenidos” para instalarlos dentro del cuadro, así,
realzar una especia de metodología creativa inspirado en pequeñas maquinarias
que funcionan por una propulsión manual y surja un fenómeno que no pertenece a
la naturaleza del planeta. Como es el caso del pequeño maquinaria musical a
cuerda que la puse para que participe dentro del cuadro donde el globo
terráqueo la recibe. Símil a una extraña fuerza ajena a la naturaleza del
planeta para efectuar algún tipo de modificación. Modificación a la mentalidad
de los humanos (probablemente) o del planeta mismo (o cualquiera de los dos que
de igual forma afectaría al otro), (¡!).
Como es materia en
el cuadro donde aparece la maquinaria electrónica en un diminuto trasformador
instalado en el lado izquierdo de un continente cuyo cable destejido como
delicadas “lenguas de veneno” buscaran una cabalgata al otro extremo del mismo
continente…
Usted dirá, luego
de este panorama tan desalentador
— ¿Qué sigue?
Lo que pienso del mundo tal como lo
vemos es una total aberración, no sólo porque impera la hipocresía, sino que
tras ese mal la humanidad sufre un vacío propio de aquella secuela como cuando
machaconamente trasgredes la naturaleza de algo. En este caso; del planeta, y
sus habitantes. Entonces lo que sigue es que la naturaleza probablemente tome
cartas sobre el asunto. Dará la cara, y su respuesta demostrará que, quien va
contra la naturaleza su fin será inminente. Yo no sé de qué raza estemos
hablando, pero tengo algunas pistas… El punto es que no puedes ir por el
universo trasgrediendo a los seres haciéndolos vivir en la ruina y colapso
constante. Para modo de novus ordo seclorum. Ya he vistos que los presidentes
de los países poco o nada pueden hacer, y que están ahí para llenar un asiento
nomas y acatar órdenes de la oms y un larguísimo etc..
La inmunidad no existe y el precio será
caro. Entonces lo que sigue después de esta ruina será la revolución pero,
principalmente “evolución” de lo que hoy somos. No esperes una marcha con
letreros con eslogan de amor y paz. Creo que será distinto. Mientras tanto,
aquí quedarán mis cuadros como descargo frente a este panorama y que solo soy
uno entre los miles de artistas que damos el mismo aviso: todo cambiará.
Lima, 13 de Mayo
2020/



